A finales de octubre y comienzos de noviembre, el calendario cultural nos invita a reflexionar sobre la diversidad de creencias, costumbres y miradas sobre el mundo. aprovechamos estas fechas para transformar las celebraciones en verdaderas oportunidades de aprendizaje, empatía y expresión artística.
Por un lado, Halloween se presenta como una oportunidad para explorar tradiciones de origen celta y anglosajón a través del juego, la lectura y el aprendizaje de lenguas extranjeras. Disfraces, relatos fantásticos y producciones plásticas se convierten en herramientas pedagógicas para trabajar los miedos, ejercitar la creatividad y compartir momentos de alegría en las aulas.
Por otro lado, el Día de los Santos Difuntos (y la riqueza cultural del Día de los Muertos en Latinoamérica) nos invita a hacer una pausa con una mirada profunda y respetuosa. A través de poemas, historias familiares y actividades de reflexión, abordamos la importancia de la memoria colectiva, el homenaje a los seres queridos y la revalorización de nuestras raíces identitarias.
Integrar ambas fechas en el entorno escolar nos permite mostrarles a los niños y a las niñas que distintas visiones sobre la vida y la memoria pueden convivir con respeto y curiosidad, enriqueciendo siempre la convivencia escolar.